jueves, 22 de octubre de 2015

Entrevista realizada para la revista VIM Magazine (Número 32)

¡Hola a todos!

Después de que hace unas semanas os compartiese una foto de una sesión para la revista VIM Magazine, hoy por fin os traigo el reportaje completo (incluido el making of) junto con una entrevista que seguro que os gusta, en la que nos habla sobre sus antiguos proyectos y todo lo que está por venir.

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- Entrevista -

Realizada por Beatriz Lozano.

VIM Magazine: En tu trayectoria profesional hay una faceta que es más desconocida, aquella dedicada a la música, previa al salto a la interpretación. En su día, llegaste a ganar un concurso nacional de pop/rock. ¿Qué es lo que no encajó en esa etapa para que decidieras finalmente dejarlo atrás?
Adrián: Siempre cuando se habla de este concurso parece que fuera el concurso del año, porque cuando tienes veintitrés años engordas tu currículum. Y es cierto que fue un concurso que gané pero no recomiendo a la gente joven ir; y si van que tengan muchísimo cuidado porque hay mucho estafador en ese mundo. Yo hice dos y fueron bastante desagradables por mucho que ganase. Ganas a coste de pagar 'x' dinero para grabar una canción. Te prometen ir al Festival de Benidorm y cuando ganas tienes que pagar el doble de lo que has pagado antes para grabar otra canción y presentarte a ver si llegas al festival. Estuve para conseguir ese dinero cuatro meses trabajando en Telepizza porque ni mi padre lo tenía y finalmente decidí que no les iba a dar nada. Cuando gané eso claro que fue una ilusión, me acuerdo que me dieron un trofeo que parecía la Copa de Europa y mola. Pero cuando vi el musical de Queen dije: "me encanta la canción, pero yo quiero hacer esto. Quiero contar una historia cantada, hablada y bailada". Me empecé a formar sobre todo en baile y a hacer un montón de castings, tanto de cantante como de bailarín y yo no tengo técnica en absoluto. Le eché muchísimo morro porque quería empaparme de lo que era esto hasta que entré por primera vez en un musical y vi que era a lo que me quería dedicar. Empecé con la interpretación porque cuando te ves en el territorio del musical tocas mucho la interpretación, aunque en este país se piensa que sólo tienes que cantar o que lo más impacta es cómo se canta, y lo que mola también es cómo se llora o cómo se ríe con el personaje.

V.M.: Hacerse un hueco nunca es fácil, ni en el mundo de la música ni el de la interpretación y son profesiones que tienen sus altibajos de volumen de trabajo. ¿Qué es lo que se necesita y lo que más ayuda a seguir adelante?
A.: ¡Paciencia! Primero la pasión, no puedes tener del 0 al 100 una pasión del 80, tienes que tener un 720, porque cada vez que te dicen que no, inconscientemente te van quitando ilusiones. Cuántos compañeros actores que tienen mi edad han hecho capiturales en series, obras de teatro que no cobran y siguen ahí, al quite. Cuando hablas con ellos dices: "es mi pasión pero hay un punto en que, lo primero, tengo que comer" y te va restando puntos. Lo que pasa es que luego va sumando con apariciones aquí y allí. Hay que tener un índice de pasión altísimo y paciencia.

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V.M.: Te pasaste al teatro musical en el año 2004 y formaste parte de algunos de gran éxito como 'Hoy no me puedo levantar', '40, el musical' o 'Más de 100 mentiras'. ¿Cuál es el mayor encanto de formar parte de estos musicales que despiertan tanta expectación?
A.: Fíjate, cuando entré en 'Hoy no me puedo levantar' la gente estaba esperando escuchar a Mecano y la historia de sus canciones, pero realmente lo que mola es darles otra visión de esas canciones. ¿Qué cuenta 'Perdido en mi habitación' para la gente? Lo asocian con felicidad y Ana [Torroja] cantando, bailando... y lo que le expresamos nosotros es un yonki con un mono de abstinencia de heroína muy bruto. En ese musical llegamos a ser casi ochenta artistas, sin contar a los músicos. Mete luego la parte técnica, porque éramos dos compañías, ya que al hacer diez funciones a la semana te tienes que doblar, si no es imposible actuar. Crear esa familia, con sus más y sus menos, pero que luego amas, y sobre todo dar mucho más de lo que el público espera, para mí siempre será el reto. El teatro musical me fascina, empecé con dieciocho años en eso y no quiero dejarlo por mucho que no se valore aquí, por razones también convincentes.

V.M.: De todos ellos 'Hoy no me puedo levantar' ha sido en el que más temporadas has estado involucrado. ¿Qué se saca en claro de una experiencia tan intensa como duradera? ¿Has podido volver a escuchar canciones de Mecano?
A.: Sí, escuchas canciones de Mecano pero no porque las pongas, porque a mí no me gustaba Mecano. De hecho cuando hicimos el casting a mí me dijeron que tenía que cantar "Cruz de navajas" y yo le decía a mi madre: "Madre, ¡es que yo no me sé esta canción!" y me decía: "Pero ¡cómo no te la vas a saber hijo de mi vida!". Y es que no era una música que yo escuchase, así que cada vez que voy a un sitio y escucho Mecano me pego un viaje al pasado brutal, lleno de recuerdos súper bonitos. Son muchos años contando la misma historia, aunque cuando entré hacía de todo por un precio mínimo. Llegué hasta a estar cortando las entradas porque quería aprender, quería saber qué era todo, desde un telar hasta cómo va la iluminación, me encantaba. Me quedo, malamente hablando, con la "pelada de culo" que se tiene en teatro musical, de verdad, es una mili y no todo el mundo lo aguanta.

V.M.: ¿Qué es eso que nadie ve de estos grandes musicales has sido partícipe? ¿Qué es lo que hay detrás?
A.: Lo chulo de eso es que poco a poco la máquina se va engranando. Tiene que trabajar la parte técnica por un lado y los artistas por otro, pero llega un punto en el que se juntan en el espacio para poder jugar. Por mi experiencia, la última adaptación de 'Hoy no me puedo levantar', que hicimos en el Teatro Coliseum, fue muy heavy. De hecho, había una entrada VIP que permitía a los espectadores dar una vuelta por el backstage para que viesen todo lo que había y flipaban. Hay tanta gente currando que un fallo de uno es un fallo de todos al fin y al cabo. Es un engranaje, como te falle una pieza no corre y es un espectáculo por el que la gente ha pagado noventa euros para verte. Si te equivocas en el texto, tienes que salir para que el público no lo note y lo técnico es igual, si falla algo, ¿qué haces, paras o tiras hacia delante y juegas? Otro momento es estar en la parte de los ensayos. Cómo nos adaptamos todos para contar la misma historia, porque no puede haber egoísmos. Pero para mí, lo más alucinante, es el regidor de escena. Tú ves su guión y no te haces una idea, no puede estar tranquilo. Todo lo que pasa en escena, pasa primero por él y es muy chulo ver eso.

V.M. Con tu papel en 'Primos, por el que obtuviste la nominación al Goya, conquistaste al público de la gran pantalla. ¿Qué supuso entonces ese éxito para ti?
A.: Fue un shock muy gordo, pero muy positivos, porque no todo es diversión en los rodajes, también hay sufrimiento. La gente que no trabaja en este mundo piensa que sólo nos divertimos y están equivocados. Nada es fácil, pero ser actor tampoco lo puede ser cualquiera. El mayor shock para mí fue ver la reacción del público en la sala de cine. Significaba que, tanto los dos meses de rodaje, como los dos meses de ensayos, funcionaron. A parte de que para mí fue un viaje profesional, sobre todo personalmente fue muy terapéutico. Ya no la película, sino el personaje que estaba haciendo. Fue un currazo pero fue muy divertido hacer eso. Siempre se lo debo a Daniel Sánchez Arévalo, porque imagínate una persona que te enseñe un guión así y te diga: "el personaje es de esta manera y encima tienes un parche". Yo le decía a Dani: "esto es una caricatura", y él me decía: "yo lo he escrito para ti pero no sé cómo hacerlo, ni sé cómo va a salir". Imagínate, ¡para tu primera peli! Cuando la gente me hablaba de Dani me decía: "siempre tiene todo controlado, sabe cómo van las cámaras, los planos" y llegaba muchas veces al set y decía: "no sé lo que vamos a hacer hoy porque esta secuencia no me gusta, así que la vamos a cambiar, vamos a improvisar". A mí me mola porque me pone todo eso, me gusta muchísimo el tema de la improvisación y al final fíjate cómo sale, es un show.

V.M.: El pasado mes de septiembre arrancó la tercera temporada de Velvet. ¿qué nos puedes adelantar de la evolución de tu personaje en lo que está por venir?
A.: Mi personaje tiene poca evolución porque se le ve venir, se sabe cómo es, pero sí va a tener muchos conflictos emocionales. Ahora que ha llegado mi madre voy a tener los primeros conflictos matrimoniales, ya que no es lo mismo discutir con tu pareja que discutir con tu mujer, porque todo es mucho más grande y más en los años sesenta. También se va a dar el tema de intentar crear una familia, de querer evolucionar profesionalmente pero no poder porque es un chico de pueblo que no tiene estudios. El público va a ver la comedia que podían tener Pedro y Rita pero también el conflicto personal de querer llegar a ser alguien que no es y formar algo. Al ser una tercera temporada tiene que haber trama, conflictos, porque el público ya conoce a los personajes y nos hemos enfrentado a situaciones muy dispares.

V.M.: ¿Qué está siendo lo más gratificante de interpretar el papel de Pedro, el chico de los recados de 'Velvet'?
A.: Compartirlo con Cecilia. Siempre lo digo, el curro que hace ella es maravilloso, de verdad, ya no sólo lo que se ve en la pantalla sino lo que ves tú delante de tus ojos cuando curras. Si nos quitas el texto da igual, vendemos la escena y te decimos lo que dice pero sin decir nada, porque desde el primer momento Ceci y yo tuvimos una conexión increíble. Y como eran personajes tan pequeñitos aprovechamos toda la "chicha" que tenían y le pusimos mucho amor. Al final al público le fue gustando, a los guionistas también y fueron escribiendo más. Por supuesto, estar en ese elenco es un regalo, sobre todo compartir con los que tienes más cercanía, que en este caso son Llorenç González, Cecilia Freire, Paula Echevarría y Pepe Sacristán es una maravilla. Echo de menos poder currar con Aitana Sánchez Gijón, con Manuela Velasco, con Amaia Salamanca o con Miguel Ángel Silvestre, pero claro, son otros mundos.

V.M.: ¿Cómo es el trabajo diario con ellos?
A.: Es muy divertido, al fin y al cabo vas todos los días allí y lo que mola es que no parece una fábrica de churros porque, tanto Carlos Sedes como David Pinillos, buscan la miga de todas las secuencias y así sale como sale. Está lleno de matices y no es sólo culpa nuestra, sino del director y de Noa, la script, que es una fenómena. Ella conoce cosas que ni tú conocías de tu personaje y conoce la historia. Es un ejemplo total de script.

V.M.: Pepe Sacristán es uno de los veteranos con los que te codeas. ¿Qué se exprime de ellos viéndolos trabajar?
A.: El pase de texto, cómo se compartan antes de la toma, la profesionalidad de estar siempre en primera antes de empezar a rodar y sobre todo el oficio que tienen. Casi todos los días tengo la oportunidad de estar con Pepe, y el oficio que tiene, lo tiene muy poquita gente en este país.Yo cada vez que estoy mano a mano con él soy como una esponja porque muy pocas veces se tiene esa oportunidad. 

V.M.: ¿Hay alguna escena que hasta ahora recuerdes con más cariño?
A.: Recuerdo un montón, pero hubo una que fue cuando hicimos la muerte de Isabel. Emilio se iba al entierro, Pedro se iba a casar y nos encontramos en el pasillo. Pedro le da el pésame a Emilio y éste le pide perdón porque no puede estar en la boda. Yo no era capaz de hablar de la llorera. Al terminar nos dimos un abrazo y pensé: "qué guay lo que acabamos de hacer ahora mismo". Pero también son muy divertidas todas las secuencias que tenemos los dos en las que yo irrumpo en su habitación sin parar de hablar. Tanto es que cada vez que va Pepe al rodaje dice: "bueno Adrián, sabes que cuando estás tú me dan un plus por aguantarte, porque no puedo más contigo". Es genial.

V.M.: Al ser una serie semanal imagino que en épica de rodaje tenéis los tiempos muy ajustados. ¿Resulta absorbente ese ritmo o es necesario para estar centrado y bien metido en el personaje?
A.: Está compactado todo, pero al fin y al cabo estamos haciendo como seis páginas al día, que son aproximadamente ocho secuencias. Necesita estar compactado porque hay que hacer el capítulo en once días, pero como trabaja Bambú el arte, el atrezzo, es increíble. Ilustran todo como si fuera de época. Cuando entras en la sala de baile, en la que hemos estado rodando uno de los últimos capítulos, te pega un viaje del currazo que hacen. Y sobre todo, para mí las luces y el tipo de foto que hay está muy bien cuidado por Jacobo y por Óscar.

V.M.: ¿Cuál crees que está siendo la clave del éxito de "Velvet"?
A.: Hay muchos ingredientes. Está la pasión con que se hace, tanto vestuario como decoración, peluquería, maquillaje, elenco, guión... creo que todo tiene su importancia. Pero el ingrediente secreto es como el de la Coca-Cola, nadie sabe cuál es. Todos esos ingredientes suman pero tiene que haber algo exacto que creo que es muy difícil saber.

V.M.: ¿Es casual que suelas interpretar a personajes tiernos y bondadosos o hay algo de eso en ti?
A.: Algo así puede haber en mí. A mí me gusta mucho trabajar en la ternura de los personajes, si tienen que serlo, por supuesto. Sí, me puedo considerar bondadoso, humilde, bonachón, pero también tengo lo mío como todo el mundo. De hecho, al principio, cuando empezaba a hacer los capitulares en series, a mí siempre me daban personajes macarras. A partir de 'Primos', en donde interpretaba a un personaje pusilámine, me han dado esto y me encanta porque es complicado que te lo creas de verdad. Pero también somos actores, tenemos un abanico y mola hacer de todo. Ahora en el cine, acabo de hacer una peli de terror que no tiene nada que ver, y la obra de teatro tampoco.

V.M.: Hace unos días se estreno la comedia 'De chica en chica' de Sonia Sebastián, donde estás rodeado sobre todo de compañeras. ¿Cómo ha sido el proceso de preparación y de rodaje?
A.: Muy loco. Tuvimos solo veintiún días para rodar la peli porque no había presupuesto, pero el elenco ¡molaba tanto! Estefanía de los Santos, Ismael Martínez, Jaime Olías... lo que me he reído con esa gente no está escrito. Pero era tan loco que yo estaba súper inseguro en esa peli. Yo no tenía el personaje. Todo el mundo me decía en los ensayos que le molaba cómo lo estaba haciendo, pero yo veía que me estaba yendo a lo fácil. Y el primer día de rodaje, en el set, cuando íbamos a grabar la primera toma, me fui a colocar la camisa y de repente me toqué las manos y me empezó a entrar una cosa femenina que empecé a llevar al personaje por otra parte que no tenía nada que ver con lo que había hecho en los ensayos. Fue un movimientos. Empecé a torcer las muñecas y dije: "uy, ¡qué curioso!". Por eso va a haber una parte de confusión cuando la gente lo vea porque el personaje es hetero, le encanta drogar a las mujeres para tener sexo con ellas. En general, hay personajes muy chulos, pero el de Estefanía de los Santos es bárbaro.

V.M.: Antes hablabas de teatro y es que has sorprendido sobre las tablas con 'El discurso del Rey'. ¿Cómo está siendo trabajar de la mano de Magüi Mira?
A.: Muy guay. A mí me encanta porque estos últimos curros están siendo una locura. Magüi es una genia loca que te propone cosas que no imaginas habiendo visto la película y luego lo ves en escena y te das cuenta de que tenía toda la razón del mundo. A mí me dejó crear Bertie. Usó todos los parámetros que están escritos históricamente de cómo era él y, sobre todo, por una base en referencia al guión que te escribe el propio guionista que ha escrito también el filme, pero me dejó jugar la tartamudez, la composición física, los movimientos... todo me dejó jugarlo a mi aire. Yo no quise trabajar con un logopeda para la tartamudez, fue intuición, de hecho cada día tartamudeo de una forma, como me viene, porque cada persona que sufre de este problema de elocuencia tartamudea de un sitio diferente. Hay gente que tiene el bloqueo en la mandíbula, en los ojos, en las manos, en el estómago... y yo no sabía por donde me iba a llegar. Y así, poco a poco, en la creación se fue encontrando.

V.M.: ¿Qué crees que aportas tú a esta obra teatral y qué te está aportando ella a ti?
A.: A mí me ha aportado un montón de cosas, tanto personal como profesionalmente. Personalmente, el reto de hacer teatro convencional, que siempre es un nuevo territorio, aunque haya hecho como mil ochocientas funciones de teatro, que creo que son muchas para mi edad. Pero el no tener que cubrir las tres disciplinas, sino tener que defender un personaje desde una disciplina, que es el habla, a mí eso me parecía muy complicado. Además entablar un personaje como Bertie, que es hiper compuesto. Lo que yo puedo aportar a la obra no lo sé, pero a mí me encanta humanizar el personaje, eso es lo que siempre intento aportar, que se vea ya es otra cosa.

V.M.: Tienes pendientes de estrenar dos largometrajes, 'El club de los buenos infieles' y 'Noctem'. ¿Qué vamos a descubrir en ellos?
A.: 'El club de los buenos infieles' lo rodamos hace un año y medio. A mí me gustó mucho ese personaje cuando me lo ofrecieron porque es un tío súper seguro, un profesor que enseña a ligar a cinco chicos que no son capaces de conquistar a un mujer y él les intenta enseñar cómo se besa, cómo se mira, lo que tienes que hacer antes de besar... y me molaba jugar con esa cosa de seducción de "no sé si me lo creo, me puedes llegar a poner, pero me estoy riendo contigo", una cosa muy extraña. Es una peli muy divertida.

'Noctem', la rodamos en agosto y es un peliculón. Estamos Álex González, Carla Nieto, Mariam Hernández y Esteban Piñero, entre otros. Es una película de género de terror, con una forma de rodar muy diferente, ese tipo de películas de cámara en mano. He visto muy poquito pero creo que va a dar mucho que hablar.

V.M.: ¿Tienes alguna obra de literatura o película fetiche?
A.: Para mí una película fetiche puede ser 'Braveheart', 'Titanic' o 'Contacto Sangriento' de Jean Claude Van Damme. Él era mi actor favorito cuando tenía quince años.

V.M.: Confiesa, ¿cuál es tu papel más anhelado?
A.: ¡Hacer un remake de Jean Claude VAn Damme!

V.M.: Para los que quieran seguirte la pista, ¿qué proyectos tienes a la vista?
A.: De momento, la tercera temporada de Velvet, seguir con el teatro y ¡los estrenos de las dos películas!


- Making of -


Fuente VIM Magazine

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